
¿Quien fue san Pablo VI?
San Pablo VI fue el Papa que gobernó la Iglesia Católica entre 1963 y 1978. Su gran logro fue modernizar la Iglesia al liderar el histórico Concilio Vaticano II. Gracias a él, la misa comenzó a celebrarse en el idioma de cada país y no en latín. Fue el pionero en viajar en avión por todo el mundo defendiendo la paz y la justicia. Por su valentía para guiar a los católicos en tiempos difíciles, fue declarado santo en 2018.
Hoy día existe un Colegio Diocesano que lleva su nombre. C. D. Pablo VI.
San Pablo VI fue un amigo muy especial de Jesús.Cuando era mayor, se convirtió en Papa, que es como un “papá grande” de todos los cristianos del mundo.Él hablaba de Jesús con alegría, ayudaba a muchas personas y decía que todos somos una gran familia: la Iglesia.
San Pablo VI era un hombre bueno, alegre y santo. Le gustaba mucho la paz y quería que todos se quisieran.
Aunque ahora está en el cielo, todavía nos enseña a ser amigos de Jesús, a portarnos bien y a sonreír a los demás.
Oración
Jesús, gracias por San Pablo VI,
que hablaba de ti con una gran sonrisa.
Él quería mucho a todos y era muy bueno.
Ayúdame a ser alegre,
a cuidar a mis amigos
y a amar como tú.
Quiero tener un corazón bonito como el suyo.
Este año que estamos profundizando en la Fe, rezamos la misa oración que hizo en su día san Pablo VI:
Señor, yo creo… yo quiero creer en Ti.
Señor, haz que mi fe sea pura.
Que penetre en mi pensamiento y en mi modo de juzgar las cosas.
Señor, haz que mi fe sea libre.
Es decir, que cuente con mi decisión personal de creer en Ti, Señor.
Señor, haz que mi fe sea cierta.
Que pueda conjugar las evidencias exteriores de tu existencia
junto con la voz interior del Espíritu Santo.
Señor, haz que mi fe sea fuerte.
Que no tema las contrariedades de este mundo, ni los ataques a la fe.
Que en estas dificultades mi fe pueda fortalecerse.
Señor, haz que mi fe sea gozosa.
Que dé paz y alegría a mi espíritu,
y me capacite para la oración con Dios y el testimonio entre los hombres.
Señor, haz que mi fe sea activa.
Que se traduzca en obras de caridad.
Que sea también una continua búsqueda y una continua esperanza.
Señor, haz que mi fe sea humilde.
Que no presuma de fundarse sobre mis pensamientos y sentimientos,
sino que sea dócil al Espíritu Santo y a la Iglesia.
Amén.